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El mundo y las personas no solo cambian, sino que se reinventan. Esta transformación es el resultado de una combinación de necesidades económicas, cambios en el mercado laboral, avances tecnológicos y una búsqueda de realización personal.

¿Cuáles son algunas de las tensiones y tendencias que impactan en esta reinvención laboral?

Por un lado, hemos visto, directa o indirectamente, cómo las empresas promueven el uso (muchas veces obligatorio) de herramientas de Inteligencia Artificial, a la par de despidos masivos que crean ambientes laborales cada vez más inestables.

Por otro lado, la digitalización y el trabajo remoto rompen fronteras y traen consigo mayor flexibilidad para los trabajadores. Asimismo, la diversificación de ingresos, la capitalización de diversas aptitudes profesionales y la búsqueda de realización personal se reflejan en el uso de términos emergentes u otros ya consolidados como: el enfoque slash (que viene del símbolo «/» usado para describir las múltiples facetas de un profesional, por ejemplo: «soy contador / consultor / chef»), la gig economy o economía bajo demanda, el «proyecto pasión» y el side hustle o proyecto paralelo.

Por lo tanto, los avances tecnológicos —como la inteligencia artificial y la digitalización del trabajo—, los cambios en la economía mundial y los intereses personales están transformando radicalmente el futuro laboral.


La reinvención constante que trae la tecnología

Desde siglos pasados, la tecnología ha provocado revuelo en cuanto a la sustitución del trabajo humano, generando una mezcla de miedo, rechazo, entusiasmo y evolución.

Por mencionar un caso: cuando llegó la fotografía, los pintores del siglo XIX intentaron competir con la cámara en lo que esta hacía mejor: representar la realidad con exactitud. Sin embargo, fueron aquellos artistas que decidieron delegar esa función técnica a la nueva tecnología los que exploraron más allá y se reinventaron, dando paso al impresionismo.

Hoy en día, en el entorno corporativo se distinguen y debaten dos dinámicas distintas: empleos donde la IA sustituye al trabajador y empleos donde lo complementa. Un estudio de  Goldman Sachs Research, publicado en abril de 2026, sugiere lo siguiente:

  • En los sectores donde la IA sustituye al trabajador, el impacto en el empleo es negativo.
  • En aquellos donde la IA funciona como complemento, ocurre lo contrario a lo esperado: al bajar el costo por unidad de producción, aumenta la demanda de ese servicio y, con ello, el empleo crece.

Los roles con mayor potencial de complementación son, precisamente, los que requieren juicio, presencia humana, creatividad e interacción interpersonal (tal como ocurrió con el nacimiento del impresionismo). Estos son aspectos que no se pueden automatizar del todo, a diferencia de las tareas puramente mecánicas.

Esta distinción nos invita a reflexionar: ¿la IA está reemplazando capacidades humanas o está reemplazando tareas?

Si la IA opera cada vez más como el especialista —ejecutando tareas estructuradas, procesando información y optimizando procesos—, ¿qué es lo que se delega al humano?


El regreso de la diversificación: perfiles multipotenciales y la búsqueda de propósito

Antes de la Revolución Industrial, figuras como Leonardo da Vinci no se definían por una sola disciplina: él estudiaba anatomía humana, pintaba y diseñaba prototipos de ingeniería. A este tipo de personas se les conocía como polímatas.

Después, con la llegada de las fábricas, se creó el perfil del especialista, diseñado para cumplir una función específica dentro de una organización; el capitalismo industrial necesitaba piezas predecibles en una cadena de producción. Así, durante generaciones, el modelo fue uno solo: estudias una carrera, te contrata una empresa, trabajas de 9 a 6 y la estabilidad se vuelve sinónimo de seguridad.

Hoy en día, muchas personas con intereses variados se sienten asfixiadas haciendo una sola cosa 40 horas a la semana. Por ello, suelen iniciar una segunda o tercera actividad como un «proyecto pasión» o side hustle. Con el tiempo, esa iniciativa empieza a generar ingresos y se integra formalmente a su portafolio de trabajo.

Este esquema les permite activar diferentes partes de su cerebro (por ejemplo, al combinar la consultoría de negocios con la escritura creativa o el arte) y diversificar sus fuentes de ingresos. Es así como se han comenzado a popularizar términos como el enfoque slash (que viene del símbolo «/» usado para describir las múltiples facetas de un profesional, por ejemplo: «soy contador / consultor / chef»), la gig economy, el trabajo independiente (freelance) y el emprendimiento.

Como consecuencia de un mercado laboral inestable y del deseo de involucrarse en actividades que brinden estimulación mental y realización personal, los profesionales hoy buscan «no poner todos los huevos en la misma canasta», dando paso a nuevas formas de trabajo y a perfiles inherentemente multifacéticos.


Es evidente la necesidad de diseñar estrategias innovadoras para esta nueva era.

Jim Dator, futurista y académico, sostiene que el futuro no existe todavía. La incertidumbre que se siente como una amenaza es, en realidad, la señal de que el mañana aún no está escrito; esa es exactamente la condición necesaria para poder diseñarlo.

Me gustaría cerrar con una pregunta: ya sea como empresas o como individuos, ¿cómo podemos tomar estas señales y adaptarlas para dar forma al futuro laboral?

El futuro se diseña. Patamar.

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